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Despachos profesionales

Lo que se cuenta en tu despacho no sale de ahí.

La confidencialidad es tu materia prima. Que la web la respete —y lo explique— es parte de lo que vendes.

La web del despacho se publica con formularios que piden solo lo necesario, con textos legales que explican la base jurídica y los plazos del tratamiento y con un banner de cookies restrictivo, coherente con el deber de confidencialidad propio de la profesión.

Última revisión:

Un despacho es un tratamiento de datos permanente

Nóminas, contratos, escrituras, historiales, situaciones familiares: un despacho profesional trata a diario información que a menudo entra en las categorías más protegidas del RGPD. La web es una parte pequeña de eso, pero es la parte visible, y por tanto la que primero se mira.

Formularios que no invitan a contar de más

Un campo abierto de «cuéntanos tu caso» en la web de un despacho recoge por un canal sencillo información que debería llegar por otro. La solución no es prohibirlo: es no invitar a ello. Se pide lo necesario para llamar y se dice explícitamente que el caso se ve en consulta.

Los textos legales, escritos para un despacho

La política de privacidad tiene que decir quién es el responsable, qué se recoge en la web, con qué base jurídica, cuánto se conserva y qué derechos hay. Y el aviso legal, los datos que exige el artículo 10 de la Ley 34/2002, disponibles de forma permanente y directa.

Cookies y terceros, con la misma prudencia

Un píxel publicitario en la página de «despidos» le está contando a un tercero algo muy concreto sobre quien la visita. Por eso, en despachos, conviene ser restrictivo: solo lo estrictamente necesario por defecto y lo demás con consentimiento previo, en los términos de la guía de cookies de la AEPD de mayo de 2024.

Lo que la web no resuelve

El registro de actividades de tratamiento del despacho, los contratos de encargado con proveedores, el archivo físico y, en algunos casos, las obligaciones de la Ley 10/2010, de prevención del blanqueo de capitales, son otro trabajo. Aquí ordenamos la web y te lo decimos claro en vez de dejarlo entender.

Esto mismo, contado en general: RGPD y cookies

Lo que hacemos nosotros

Va dentro del mantenimiento: no hay que pedirlo ni se factura aparte.

  • Formularios que piden lo justo Sin invitar a contar el caso por escrito.
  • Política de privacidad propia Con responsable, base jurídica, plazos y derechos.
  • Aviso legal completo Con los datos que exige la ley, disponibles siempre.
  • Banner de cookies restrictivo Nada que no sea necesario sin permiso previo.
  • Capa breve junto al formulario La información en el punto de recogida.
  • Revisión cuando cambia la norma Y cuando cambia lo que hace tu web.

Y esto lo cambias tú con una frase

Escribes lo que quieres cambiar y nosotros lo publicamos.

Quita el campo de «explica tu caso»

Fuera, y sustituido por una explicación de qué se ve en consulta.

Hemos cambiado a sociedad profesional

Cambiado el responsable en el aviso legal y en la privacidad.

Vamos a poner publicidad en buscadores

Revisamos qué carga eso en la web y ajustamos el banner antes.

Preguntas frecuentes

¿Esto me deja cumpliendo el RGPD?

Deja la web como tiene que estar. Lo interno del despacho —registro de tratamientos, contratos con proveedores, archivo, formación— es otro trabajo y conviene tenerlo hecho.

¿Puedo usar un formulario para consultas jurídicas?

Se puede, pero hay que montarlo sabiendo lo que se recoge: base jurídica, plazo y canal adecuado. No es un formulario de contacto más.

¿Necesito delegado de protección de datos?

Depende del volumen y del tipo de tratamiento. No es una pregunta que se conteste desde una web sin conocer el despacho.

¿Puedo publicar casos de éxito?

Con mucho cuidado y sin datos identificativos. El deber de confidencialidad va por delante de cualquier argumento de marketing.

¿Qué pide hoy el formulario de tu despacho?

Si invita a contar el caso por escrito, ahí tienes por dónde empezar. Y se arregla en una tarde.

Escríbenos