Bares y restaurantes
Que te reserven mesa a las once y media de la noche.
La cena del sábado se decide el jueves en el sofá. Si en ese momento solo hay un teléfono que no contesta hasta mañana, la reserva se va al de al lado.
Las reservas de mesa llegan desde la web del restaurante y desde su ficha de Google al correo y al móvil del local, los turnos se abren y se cierran escribiendo una frase, y no hay comisión por comensal ni plataforma que se quede con el cliente.
Última revisión:
El teléfono no suena cuando se decide la cena
Las mesas no se deciden a las doce del mediodía, que es cuando alguien puede cogerte el teléfono: se deciden a media tarde en el trabajo, en el grupo de WhatsApp de la cuadrilla y en el sofá de la noche anterior. En esos tres momentos tu local está lleno, cerrado o con la persona del teléfono llevando platos.
Una reserva desde la web no te quita ese trabajo: te lo cambia de hora. La petición entra sola, la ves cuando puedes y la confirmas en veinte segundos, en vez de perder un servicio entero contestando llamadas.
La comisión por comensal, en un negocio de márgenes cortos
Las plataformas de reservas funcionan y traen gente que no te conocía, y por eso tienen sentido. Lo que no tiene sentido es pagar comisión por el cliente que buscó tu nombre en Google, entró en tu web y reservó: ese cliente ya era tuyo. En hostelería, donde el margen se cuenta en puntos y no en decenas, esa diferencia se nota a fin de mes.
Con la reserva en tu propia web, la petición te llega directamente y el cliente sigue siendo tuyo, con su teléfono, su historial y su fidelidad. Lo sensato es tener las dos cosas y no pagar dos veces por la misma mesa.
Cerrar el sábado noche en diez segundos
Un sistema de reservas solo sirve si tú mandas sobre él. Los turnos se abren y se cierran escribiendo una frase —«cierra las reservas del sábado noche», «abre la terraza a partir del 15», «el día 12 solo comidas»— y lo que se cierra deja de ofrecerse enseguida. Nadie reserva donde ya no hay mesa, que es la manera más rápida de empezar una noche con mal pie.
Lo que se pide y lo que no hace falta pedir
Una reserva necesita nombre, hora, número de comensales y un teléfono para avisar si pasa algo. No necesita el DNI ni la fecha de nacimiento, y pedir de más no es prudencia: el RGPD exige quedarse solo con lo adecuado y limitado a lo necesario.
Hay un detalle que casi nadie tiene en cuenta: si el formulario pregunta por alergias o intolerancias, eso es información sobre la salud de una persona, que el mismo reglamento trata como categoría especial. No significa que no se pueda preguntar —claro que se puede, y conviene—, significa que se pide con su explicación, se usa para lo que se pidió y no se guarda eternamente en una hoja de cálculo compartida.
Esto mismo, contado en general: Reservas y citas
Lo que hacemos nosotros
Va dentro del mantenimiento: no hay que pedirlo ni se factura aparte.
- Formulario de reserva propio En tu web, con tu aspecto, sin mandar al cliente a otra plataforma.
- Aviso al correo y al móvil La petición entra al momento, la mires cuando la mires.
- Turnos que abres y cierras tú Con una frase, y lo que se cierra deja de ofrecerse enseguida.
- También desde tu ficha de Google Que es donde mucha gente decide sin llegar a entrar en la web.
- Confirmación al cliente Para que sepa que la mesa está y no reserve en dos sitios a la vez.
- Nota para grupos grandes Comidas de empresa y cumpleaños entran con lo que necesitas saber de antemano.
- Sin comisión por comensal Ni por reserva, ni cuota de temporada alta.
Y esto lo cambias tú con una frase
Escribes lo que quieres cambiar y nosotros lo publicamos.
Cierra las reservas del sábado por la noche
Bloqueadas al momento: nadie reserva donde ya no hay mesa.
Abre la terraza a partir del 15 de junio
Turnos de terraza abiertos y anunciados en la web.
Pon un máximo de ocho personas por reserva
Límite puesto, y los grupos mayores pasan a la nota de grupos.
Preguntas frecuentes
¿Sustituye a las plataformas de reservas?
Para el cliente que ya te conoce, sí, y ahí te ahorras la comisión. Para descubrirte a quien no te conoce, las plataformas siguen sirviendo. Lo razonable es tener las dos y no pagar comisión por quien venía buscándote a ti.
¿Hace falta instalar un programa en el local?
No. Las reservas llegan al correo y al móvil. Sin ordenador nuevo, sin tableta y sin cuota mensual de plataforma.
¿Puedo pedir un anticipo?
Se puede, y en cenas de grupo evita bastantes mesas vacías. Es decisión tuya y se monta si la quieres.
¿Y si preguntamos por alergias en el formulario?
Se puede y está bien hacerlo, pero es información de salud: se pide explicando para qué, se usa solo para eso y no se acumula sin motivo. Lo dejamos escrito en la política de privacidad.
¿Se puede reservar también desde Google?
Sí, y conviene: mucha gente decide dentro de la ficha sin llegar a abrir la web. Se configura junto con la ficha.
De dónde sale esto
Cada cifra y cada norma que se citan arriba, con su enlace al texto oficial.
Lo demás que lleva una web para bares y restaurantes
Carta digital
Tu carta con QR para las mesas, siempre igual a la de papel. Cambias precios con una frase.
Ficha de Google con menú
Horarios, fotos y menú del día sincronizados. Donde te busca todo el mundo.
Pedidos por WhatsApp
Botón directo a tu WhatsApp para encargos y grupos grandes.
SEO de barrio
Que salgas tú cuando alguien busca dónde comer cerca de tu local.
Reseñas trabajadas
Pedimos la reseña al cliente contento y te avisamos de las malas para responder a tiempo.
Legal sin sustos
Cookies, privacidad y alérgenos informados como pide la norma.
Copias y seguridad
Tu web y tus datos con copia diaria. Si algo falla, se restaura en minutos.
¿Cuántas mesas se te escapan de noche?
No se pueden contar las llamadas que nadie hace. Sí se puede dejar de perderlas. Cuéntanos cómo trabajas y lo montamos.
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